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Reflexiones sobre neología especializada en vocabularios procedentes de diversos ámbitos de carácter sociológico* Josefa Gómez de Enterría (Universidad de Alcalá) Natividad Gallardo (Universidad de Granada)
Los recientes fenómenos sociales y económicos de índole expansionista que están surgiendo en el momento actual constituyen una situación idónea para la creación de nuevos vocabularios especializados, cuya descripción y posterior análisis son imprescindibles para comprender el funcionamiento de las lenguas de especialidad que se emplean dentro de los diversos ámbitos científicos y tecnológicos. Es por esto por lo que en el marco del proyecto ESLEE (Estudio de los lenguajes especializados en español (I). Elaboración y desarrollo de vocabularios científicos y técnicos) hemos desarrollado a lo largo de los últimos tres años un trabajo de carácter terminológico encaminado a la elaboración de diversos glosarios de términos que tienen gran importancia para la comunicación profesional. Con este trabajo hemos tratado de contribuir a la resolución de las necesidades de comunicación que la llegada de las nuevas voces puede plantear a los especialistas de cada una de las materias, periodistas y comunicadores en general y, como no, a los traductores e intérpretes de textos especializados. Nuestro objetivo aquí es hacer una reflexión sobre los problemas de creación neológica que hemos constatado en algunos vocabularios de creación reciente como los de Migraciones, Nueva Economía, Gestión del Patrimonio Cultural y del Turismo, y Prospectiva Tecnológica. Porque consideramos que estas reflexiones sobre neología serán útiles a todos estos usuarios, tanto para la recepción como para la producción de los textos especializados en español. En cuanto a la naturaleza de los textos en los que surgen estos vocabularios, es evidente que se trata de discursos especializados en proceso de formación, cuyos usuarios son especialistas y no especialistas; aunque es preciso señalar que estos últimos poseen gran interés por el tema objeto del discurso. De ahí que dichos textos no puedan ser considerados como vocabularios de divulgación destinados a cualquier tipo de usuarios sino que, dada la formación de los receptores, se sitúan más cerca de la semi-divulgación, es decir, en una posición intermedia con respecto a la plena divulgación (Cabré, 1993: 144). Para la realización de cada uno de los vocabularios hemos tomado como punto de partida la creación de dos corpus paralelos, uno en español y otro en inglés. Cada uno de ellos está constituido por un conjunto de textos escritos que proceden de informaciones de la prensa diaria (EL PAÍS, 2000-2002), artículos de publicaciones especializadas recogidos en Internet o en prensa periódica, manuales de enseñanza universitaria, publicaciones científicas, documentos legales, textos jurídicos, etc.). Todos ellos dentro de una sincronía que abarca los últimos diez años. En los vocabularios propuestos se hacen patentes los procedimientos de creación neológica propios de las lenguas de especialidad en las últimas décadas del siglo XX y, sobre todo, los procedimientos que han sido más productivos para la formación de los lenguajes de las ciencias sociales. Se trata de lo que en los procesos de acuñación de nuevas terminologías se viene denominando ‘creación dinámica’, es decir, el desarrollo y su resultado que emplean los terminólogos y las comisiones de normalización para la creación de los neologismos (Depecker, 2000: 111). Es en estos nuevos vocabularios donde podemos comprobar como confluyen factores de carácter extralingüístico, pragmático y funcional, tales como la cualificación profesional, el carácter, la forma de vida, el ocio, etc., de los especialistas que los han acuñado. De tal manera que los vocabularios así creados son testigo y, al mismo tiempo, resultado de esta confluencia de factores que les proporcionan sus rasgos peculiares y su carácter propio. Este dinamismo neológico de los vocabularios que hemos estudiado nos permite apreciar de una parte, el predominio de algunos procesos de creatividad léxica sobre otros (Gómez de Enterría, 2003); así observamos como la sufijación supone un medio de creación muy recurrente en algunos vocabularios como el de Nueva Economía y Migraciones, frente a otros como el de Gestión del Patrimonio y del Turismo o el de Prospectiva Tecnológica donde este procedimiento está escasamente representado. De acuerdo con los criterios de formación de nuevas palabras en español a partir de temas complejos que proceden de otras ya existentes (Pena, 2000: 4308) hemos podido identificar neologismos formados por sufijación como los verbos denominales referenciar, internetizar; verbos deadjetivales como digitalizar, fidelizar; creación de nombres abstractos a partir de bases adjetivas: transaccionalidad, portabilidad. También en el vocabulario de Migraciones recogemos neologismos formados por sufijación como los adjetivos denominales en cuya formación se ha empleado el sufijo –ismo: aislacionismo, comunitarismo, estatismo; o la fuerza que irradia el sufijo –ante dentro de este ámbito (migrante, emigrante, inmigrante) cuando se emplea para formar adjetivos deverbales superfluos en español, como es el caso de reagrupante que aparece en alternancia con reagrupable. La parasíntesis, tan frecuente para la creación de los vocabularios de especialidad, también está presente con formaciones como desestacionalizado, reasentamiento, transfronterizo, etc. Los procedimientos de creación de palabras por prefijación nos permiten constatar la presencia de algunos de los prefijos que ofrecen mayor productividad para la formación de los vocabularios de las Ciencias Sociales, entre los que señalamos el prefijo des- desnaturalización, desregulación, descentralización, desvalorización; el prefijo re- readmisión, reagrupable, reasentado; in-/i- incivilidad, indocumentado, inmigrante, irredentismo, etc. Sin embargo, es evidente que la gran mayoría de los términos recogidos en los vocabularios propuestos han sido formados por procedimientos de composición, ya sea a partir de la asimilación de dos bases como: cazatalentos, telemedicina o clableoperador. También recogemos términos formados por haplología de segmentos iniciales o finales o de ambos como ecomuseo (ecológico +museo), emoticon (emotivo+icono), este último mal formado en español, debido a la influencia ejercida por el inglés (emoticone)[1]. Aunque el mayor caudal de estos vocabularios es el que constituyen los compuestos (sustantivo+adjetivo) reagrupación familiar, zona arqueológica, planificación estratégica, monedero electrónico y (sustantivo+sustantivo) tecnología clave, efecto llamada, efecto internet. Los compuestos sintagmáticos son en su mayoría de carácter nominal con estructuras sintácticas que se repiten como: gestión de riesgos, análisis de escenarios, cláusulas de exclusión, centro de recepción de visitantes, plataforma de funciones digitales, red de valor digital, centro de ayuda abierto, etc. En los vocabularios analizados hemos constatado un factor común a todos ellos, se trata de la deuda que estas terminologías tienen con la lengua inglesa, representada aquí por los numerosos préstamos que adoptan la forma de anglicismos patentes, voces naturalizadas y calcos. Ante la fuerte pujanza que ejerce hoy el inglés, lengua de comunicación por antonomasia, hemos adoptado una actitud de indulgencia, aún cuando dicha lengua se presente ante nosotros llena de “impurezas” tal como nos lo recuerda E. Lorenzo (1996: 18). No obstante, será imprescindible plantear las diferentes soluciones léxicas y fonéticas que nos ofrece el sistema del español ante la presencia de los numerosísimos términos prestados del inglés. De esta manera hemos podido describir los procedimientos morfológicos de adición y modificación que se ponen en práctica en el proceso de naturalización de los préstamos dentro del sistema, cuando se adaptan desde la forma originaria inglesa hasta la versión española más idónea. Aunque no siempre se resuelve la adaptación de las voces favorablemente con respecto al español, sino que, como hemos podido observar antes, ésta puede hacerse aún en detrimento de los recursos lexicogenéticos de nuestra lengua, con la presencia de falsos amigos con ejemplos numerosos como: no-repudio (en inglés no-repudiation) cuando la traducción debería ser aceptación obligatoria; privacidad de la información (en inglés information privacy) en lugar de confidencialidad de la información; los términos excavaciones ilegales y excavaciones clandestinas empleados como sinónimos a causa de la sinonimia existente en inglés entre illicit y clandestine, no así en español donde ambos adjetivos no son sinónimos, por lo que habría que distinguir entre excavaciones ilegales y excavaciones clandestinas, es decir, aquellas que se llevan a cabo sin control; también con la presencia de calcos redundantes como planificación de futuro (del inglés forward planning) mucho más correcto traducido con la voz planificación. En cuanto a los anglicismos patentes, están presentes en los cuatro vocabularios propuestos, unas veces con la marca de su vida efímera, como por ejemplo business, outsourcing, router, etc., que poco a poco van a ser reemplazados en el corpus acotado por la voz traducida (negocios, externalización, enrutador, etc.). Frente a otros que se mantienen con su forma original como factoring, renting, franchising, cokie, call-center, etc., totalmente ajenos al nuevo sistema que los acoge. La creación de los nuevos vocabularios también nos han permitido observar el funcionamiento de la formación de palabras con frecuentes fluctuaciones de voces sinónimas que tantas veces apoyan la introducción de los nuevos conceptos, la presencia de términos de vida efímera, la revitalización de algunas voces que habían caído en desuso ya sea dentro o fuera del propio ámbito especializado, los frecuentes trasvases de términos entre diversos ámbitos de especialidad, etc., porque todos, en conjunto, contribuyen a la formación y al enriquecimiento de las nuevas terminologías, apreciándose el predominio de algunos procesos de creatividad léxica sobre otros. En ocasiones hemos podido comprobar como los términos pueden traspasar el ámbito de especialización y llegar hasta la lengua común. Este fenómeno, responde a procesos repentinos de acusada divulgación de los términos. Por lo general esta divulgación es consecuencia de la difusión que los medios de comunicación hacen de los términos, tanto en la prensa escrita como en los informativos de radio y televisión. Es evidente que cuando una noticia mantiene su actualidad en períodos de tiempo más o menos largos, o con una cierta recurrencia durante meses o años, sucede que las voces especializadas salen de su contexto y llegan a instalarse en la lengua común (Badia i Margarit, 2000: 22). Eso sí, siempre después de haber sido sometidos a procesos de reformulación parafrástica (definiciones, aclaraciones, etc.) o no parafrástica (información gráfica, enciclopédica, etc.) cuyo objetivo último es la comprensión del término (Gómez de Enterría: en prensa). Piénsese por un momento en la aceptación por parte del gran público durante los últimos cinco años de términos como transgénico, desarrollo sostenible o acción de oro y su posterior difusión fuera de los ámbitos de especialidad. A pesar de la novedad de los vocabularios propuestos podemos afirmar que hoy ya es cuantiosa la nómina de términos propios de cada uno de ellos que han trascendido el contexto especializado y se están instalando en la lengua común. Así en Migraciones podemos citar ataques xenófobos, movimientos migratorios, ONGs, país de asilo, operación humanitaria, corredor humanitario, etc. En Nueva Economía: comercio electrónico, compras por internet, dinero electrónico, hipermercado virtual, portal, tarjeta inteligente, tienda virtual, etc. En Gestión del Patrimonio cultural y del Turismo cultural: espacios protegidos, bienes culturales, conjuntos históricos, excavaciones arqueológicas, guías turísticos, identidad cultural, interés antropológico, turismo cultural, zonas de interés turístico, etc. En Prospectiva tecnológica: gestión del conocimiento, globalización, planificación estratégica, previsión tecnológica, toma de decisiones, además de los ya citados transgénico y desarrollo sostenible. En cuanto a la neología semántica, son dignos de reseñar los deslizamientos que sufren algunos términos cuando, después de haber sido acuñados para denominar un concepto concreto en un momento y en un ámbito de especialidad determinado, pueden ser objeto también de un trasvase a otros ámbitos además de su posible instalación en la lengua común, como acabamos de indicar. Un claro ejemplo de acogida y posterior instalación en la lengua común nos lo han proporcionado a lo largo de la última década algunos términos del ámbito de la informática o de la telefonía móvil, presentes en el vocabulario frecuente de una gran mayoría de los hablantes en el momento actual. En los vocabularios que nos ocupan se acusan también frecuentes trasvases de términos entre diferentes ámbitos de especialidad. Este movimiento nos permite observar las trasposiciones de conceptos y de términos, así como también de algunos semas conceptuales que ponen de manifiesto el rico isomorfismo que se puede establecer entre campos terminológicos diferentes, situados en ámbitos muy distantes. Aquí hemos tomado como punto de partida el principio desarrollado por Ciapuscio (2003:74) cuando plantea que un concepto está constituido por una configuración de conocimientos capaces de activarse en la mente y de proyectarse en expresiones para la producción de textos. El conjunto de relaciones que estos constituyen delimita las vinculaciones que pueden establecer entre sí y, al mismo tiempo el uso efectivo de cada concepto. Es así como se puede verificar el traspaso de un ámbito a otro al seleccionar, por ejemplo, conceptos que definen acciones (obsérvese el valor del término flujo[2] en cada uno de los vocabularios y su trasvase desde diferentes ámbitos); experiencia humana (emoción,[3] modalidad,[4] percepción,[5] razón[6]), inclusión en clases (ejemplo, especificación), relaciones[7] ( inicio, terminación, salida). En el vocabulario de Migraciones recogemos el adjetivo migrante que podemos tomar como ejemplo de especificación. Es evidente que se trata de un término de especialidad[8] ya que no lo acoge el DRAE en su última edición. En los textos especializados que constituyen el corpus acotado de Migraciones, ésta es una voz de empleo frecuente, así como también en los de semi-divulgación y divulgación; empleado para designar el “movimiento de población que trata de instalarse fuera de su lugar de origen” (adjetivo), pero también para nombrar al sujeto de dicha acción (sustantivo). Vemos, pues, que la voz tras haber sido trasvasada desde un ámbito de especialidad a otro (desde la zoología hasta migraciones), sufre un segundo deslizamiento semántico cuando desde la designación de la cualidad que proporciona el adjetivo, extiende su significado más allá, adoptando con el mismo significante la carga semántica del sustantivo. Estamos pues ante uno de los procedimientos de la llamada neología semántica, es decir, la creación de una palabra nueva a partir de otra ya existente en la lengua (Mortureux, 1997: 117). Sin embargo no podemos dejar de considerar el fuerte influjo que ejerce el término inglés migrant para la acuñación de las dos nuevas voces; teniendo en cuenta que el nuevo adjetivo responde a un proceso de acuñación que podemos calificar como neologismo de sentido, puesto que el nuevo significado toma el significante de otro adjetivo que ya existe de antemano en la lengua, en este caso en otro ámbito de especialidad, el de la zoología. Así observamos que migrante viene a ocupar un espacio semántico que ya tenían asignado con anterioridad otros dos sustantivos: emigrante e inmigrante, de larga tradición en español si tenemos en cuenta que su existencia supera la centuria;[9] aunque cada una de estas voces ofrece una precisión significativa diferente, al indicar la dirección de la acción hacia fuera o hacia dentro de un país, mientras que migrante designa la acción de emigrar,[10] sin ningún tipo de especificación. Sin olvidar al mismo tiempo que la voz emigrar, mucho más antigua en español que las anteriores, está siendo prácticamente suplantada por el término migrar[11] en el vocabulario que nos ocupa. Además también hay que valorar la productividad que poseen los nuevos términos cuando el neologismo da lugar a toda una serie léxica formada por los compuestos y derivados que la integran. Es el caso de migrante cuando favorece la formación de términos como migrante económico o flujo migratorio, o cuando a partir de migración se forman migración en cadena, migración estacional, migración interna, etc. En estos procesos de fuerte creación neológica también pueden surgir nuevas denominaciones que se hacen imprescindibles para designar viejos conceptos, como cuando en el vocabulario de la Nueva Economía recogemos mercado tradicional, término acuñado para denominar un concepto que en la etapa anterior era designado mediante una voz no marcada y propia al mismo tiempo de la lengua común, como es el sustantivo mercado; ya que no era necesario precisar las condiciones en las que dicho mercado desarrollaba su actividad, puesto que era el único. De ahí que en este nuevo vocabulario, junto a nuevo mercado o mercado tecnológico sea de uso obligado el neologismo mercado tradicional. Otro tanto sucede con la aparición del neologismo modelo de negocios tradicionales como consecuencia de la acuñación del término modelo de negocios electrónicos, o la aparición en este vocabulario de tienda tradicional frente a tienda virtual. Otras veces los términos responden a la ineludible necesidad de nombrar un concepto que no existía de antemano en el sistema como ocurre con el término memoria colectiva en el vocabulario de Migraciones. La nueva voz es un galicismo acuñado por el sociólogo francés Maurice Halbwachs cuando en 1949 trata de denominar el proceso social de reconstrucción del pasado vivido y experimentado por un determinado grupo, comunidad o sociedad, introduciendo la expresión "memoria colectiva" en la terminología sociológica y desarrollándola conceptualmente en investigaciones sucesivas. En español este término tiene una filiación más reciente si consideramos, como primera datación, el empleo que hace del mismo Jorge Semprún en 1977, en su novela Autobiografía de Federico Sánchez[12]. Y desde aquí hasta hoy su fuerte revitalización y la llegada hasta la divulgación mediante los textos del ámbito de Migraciones. Otro de los problemas que se nos plantea al tratar de delimitar la creación neológica en estos vocabularios es el de la variación denominativa cuando para nombrar un valor especializado recogemos diversidad de formas. Según nos recuerda J. Freixa (2002: 110) esta variación puede responder a diversas razones estilísticas, dialectales, funcionales, sociolingüísticas y cognitivas. Así en el corpus acotado, formado por textos de divulgación, encontramos algunas veces términos sinónimos cuya causa sólo puede responder a razones de carácter estilístico, como por ejemplo cuando los mediadores lingüísticos, periodistas y comunicadores en general, tratan de transmitir un concepto que es nuevo para sus lectores como el de capitalismo popular y, teniendo muy presente su objetivo último de conseguir la máxima claridad expresiva, emplean variaciones denominativas tales como: inversión masiva, inversión popular, capitalismo impulsado por los accionistas, nuevo capitalismo, etc. Otro tanto ocurre cuando estos mismos mediadores tratan de nombrar a los accionistas que ponen en práctica esa nueva faceta de la actividad bursátil, lo hacen con sinónimos tales como: pequeños capitalistas, pequeños inversores del parqué, la gran masa de ahorradores, accionistas de a pie, etc.; lo que contribuye indudablemente a aumentar la oferta conceptual para un usuario que es profano en la materia; aunque no así para lograr el nivel de comunicación óptimo que sería de desear. La variación geográfica también está presente en cada uno de los vocabularios que nos ocupan, así constatamos variación denominativa entre el español peninsular y el español de América en términos de uso frecuente como contaminación visual e impacto visual cuando en el campo terminológico de la Gestión del Patrimonio cultural se trata de nombrar, mediante estos dos términos, la “degradación del entorno de forma que resulta ofensiva a la vista; ya sea como resultado de la acumulación de equipamientos técnicos u otras instalaciones diversas (cableado, antenas, paneles, rótulos u otros objetos de carácter publicitario), o por la presencia de construcciones o plantaciones inapropiadas o mal situadas”. Observamos como la primera forma es habitual en el español de América, frente a la segunda que muestra un empleo predominante en España. Sin descartar al mismo tiempo otras posibles variaciones diatópicas como la que recogemos en Argentina con el calco polución visual cuya formación cuestionamos debido a la inviabilidad de la forma inglesa (polution), adaptada con apariencia de voz española, puesto que se instala en un significante muy cercano (polución) pero con significado muy diferente. Sobre todo si tenemos en cuenta que el término contaminación es el calco semántico del inglés que ya tenemos acuñado correctamente en español. Los términos que denotan variedad geográfica son también numerosos en Nueva Economía, como por ejemplo las denominaciones que nos ofrecen: carrito de la compra y cesta de la compra (ES), con las variantes canasta electrónica y canasta virtual (MEX). Otras veces la variedad comprende varios países con la aportación de un término por parte de cada uno como en emoticon (ES), carita (MEX) y sonriente (ARG). Otras veces la variedad se hace aún mayor como por ejemplo en comprador en línea (ARG), comprador electrónico (ESP) comprador por internet (MEX), cibercomprador (ES), ciberconsumidor (MEX), consumidor en línea (MEX), cliente en línea (MEX), comprador virtual (ESP). En cuanto al nacimiento u origen de los términos, es evidente que estos han sido acuñados por los especialistas y desde ahí, mediante los sucesivos, y a veces lentos, procesos de reformulación pueden incluso llegar hasta el hablante de la calle que los acogerá como propios, como hemos visto anteriormente. Sin embargo, en alguna ocasión también hemos podido comprobar el salto que llega a dar un neologismo desde el uso restringido del nivel de superespecialización hasta los discursos de la creación literaria, adelantándose en una década a su empleo por parte de los mediadores lingüísticos y comunicadores en general. Es el caso del neologismo dinero electrónico, calco del inglés cybercash o digital cash, que ya en 1985 empleaba Javier Tomeo en su novela Amado monstruo, mucho tiempo antes de que pudiera hacerse realidad el concepto de la Nueva Economía. No podemos olvidar aquí que electrónico es, por otra parte, una de las palabras clave y una de los más productivas, dentro de este mismo vocabulario aparece en numerosos compuestos como: comercio electrónico, sector electrónico, subasta electrónica, catálogo electrónico, centro comercial electrónico, tienda electrónica, banca electrónica, banco electrónico, broker electrónico, firma electrónica, productos electrónicos, agenda electrónica, publicidad electrónica, publicaciones electrónicas, dinero electrónico, contratación electrónica, contrato electrónico, albarán electrónico, etc. Este fenómeno de la productividad de algunos términos clave para el enriquecimiento de los vocabularios especializados se constata en cada uno de los ámbitos propuestos con la recurrencia de voces como migración cuando da lugar a numerosos compuestos entre los que podemos citar: migración de retorno, migración en cadena, migración estacional, migración interna, migración internacional, migración laboral, y migración rural-urbana. En el ámbito de la Gestión del Patrimonio son también frecuentes las voces recurrentes, como ejemplo hemos tomado el término interés que aparece con una acusada marca de productividad en: interés antropológico, interés arqueológico, interés artístico, interés autonómico, interés botánico, interés científico, interés cultural, interés ecológico, interés histórico, interés etnográfico, interés industrial, interés técnico, interés mítico, interés paisajístico, interés patrimonial, interés paleontológico, interés pintoresco, interés autonómico. Es evidente que los vocabularios propuestos atestiguan un fuerte proceso de creación neológica. Pero también hay que constatar que los vocabularios de las Ciencias Sociales en español están favoreciendo el nacimiento de unos discursos de divulgación que sobrepasan el estrecho círculo de los especialistas y nos llevan hasta la lengua del “hombre de la calle” gracias a la divulgación.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
BADIA i MARGARIT, A. M. (2000): “Risc i certesa de la neologia” en Cabré, M:T:; Freixa, J. i Solé, E. (eds.), La neologia en el tombant de segle, Observatori de Neologia, IULA, Universitat Pompeu Fabra, pp. 17-27. CABRÉ, M .T. (1993): La terminología. Teoría, metodología, aplicaciones, Barcelona, Editorial Antártida/Empuries. CIAPUSCIO, G. E. (2003): Textos especializados y terminología, Barcelona, IUL, Universitat Pompeu Fabra. [DEA] Seco, M., Andrés, O., Ramos, G., (1999): Diccionario del español actual, Madrid, Aguilar, 2 tomos. [DRAE] Real Academia Española (1984) Diccionario de la lengua castellana, Madrid, Espasa-Calpe. DEPECKER, L. (2000): ”Quelques aspects des vocabulaires spécialisés de la fin du XXe siècle: entre créativité lexicale et parallélisation sur l’anglais” en: La banque des mots, 60, Hommage au Professeur Jean-Charles Sournia, pp. 103-134. FREIXA, J. (2002): "Reflexiones acerca de las causas de la variación denominativa en terminología” en Guerrero Ramos, G. y Pérez Lagos, M.F. (coord.) Panorama actual de la terminología, Granada, Editorial Comares, pp. 107-115. GÓMEZ DE ENTERRÍA, J. (2003): Creación léxica en torno a la “Nueva Economía” en Actas del XXIII Congreso de Lingüística y Filología Románica, Tübingen, Max Niemeyer, vol. III, sec., 4, pp. 203-215. GÓMEZ DE ENTERRÍA, J. (en prensa): “Neolología y novedad en el discurso mediático de la Nueva Economía” en: P. Capanaga (coord.) La neología, Bologna, Clueb. LORENZO, E. (1996): Anglicismos hispánicos, Madrid, Gredos. MORTUREUX, M.F. (1997) : La lexicologie entre langue et discours, Paris, SEDES. PENA, J. (2000): “Partes de la morfología. Las unidades del análisis morfológico” en: Bosque, I. y Demonte, V., (dirs.): Gramática Descriptiva de la Lengua Española, (3 tomos), Madrid, Espasa Calpe, tomo I, pp. 4305-4366
* Este trabajo ha sido relizado gracias a la financiación concedida por el Ministerio de Ciencia y Tecnología para el proyecto ESLEE (Estudio de los lenguajes especializados en español (I). Elaboración y desarrollo de vocabularios científicos y técnicos) con ref. BFF2001-1506. [1] Amelia de Irazazábal y Justo Fernández (CINDOC-CSIC) proponen la formación en español del término emoticono -os (emotivo+icono) frente al calco emoticón –es. [2] En Migraciones recogemos: flujos de migrantes, flujos de inmigrantes, flujos inmigratorios, flujos migratorios, flujos de refugiados. En el de Nueva Economía: flujos de capital, flujos de dinero, flujos de financiamiento, flujos de telecomunicaciones, flujos financieros. En Prospectiva tecnológica: flujos automotrices, flujos hidrológicos, flujos de energía. [3] Ejemplos: rebrote de pánico en la red, fiebre tecnológica. [4] Ejemplos: burbuja financiera, explosión de la burbuja, corrección de la burbuja. [5] Ejemplos: bienes intangibles, desmaterialización, comunidades invisibles, biblioteca virtual. [6] Ejemplos: capital semilla, incubadoras de negocios, inteligencia de negocio. [7] Eljemplos: conectividad, direccionamiento, desintermediación. [8] Sin embargo, si está en el DEA con la marca de especialidad, pero únicamente en el ámbito de la zoología. [9] Emigrante está en el DRAE desde la edición de 1884; inmigrante desde la de 1889. [10] Emigrar: Dexar o abandonar su propio país con ánimo de domiciliarse o establecerse en otro extranjero. DRAE, 1803. [11] Migrar: Hacer migraciones los individuos o grupos humanos. DRAE, 1984. [12] Según comprobamos en el CREA (Corpus de referencia del español actual de la Real Academia Española). |
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